“Cuando llegué (al Hospital) tenía la barriga muy baja y lo sentía poco; cuando Grace empezó a darme las terapias, la barriga empezó a crecer, el bebé se movía mucho y daba pataditas”, nos comenta Diana con su bebé en brazos. Hace tres meses que ella y Guillermo tuvieron su primer hijo.

Las terapias de estimulación temprana, de las que habla Diana, se realizan en el Hospital Andino desde hace varios años, con el fin de desarrollar las potencialidades intelectuales, emocionales y físicas del niño o niña.

Grace Ruiz, fisioterapista y encargada del área, asegura que muchas personas no saben que existen estas técnicas o piensan que “la estimulación solo se realiza a niños con problemas de atención o retraso”.

La estimulación temprana no utiliza medicamentos, se basa en ejercicios físicos y técnicas dedicadas al desarrollo del potencial del niño, que van de acuerdo a su edad. Se recomienda que el proceso inicie desde el vientre materno, a partir del cuarto mes de embarazo, hasta los 6 años de edad, tiempo en que el niño tiene la mayor plasticidad neuronal, es decir, mayor capacidad de aprender.

Existen ejercicios y agentes externos como la música, la luz, etc. que estimulan los campos auditivo, visual y motor. “Fortalecer estos campos desde edad temprana permitirá que el niño o niña aprenda más rápido a desenvolverse, a tener mayor destreza motora, fina y gruesa; el estímulo del campo auditivo, por ejemplo, permitirá que el niño hable más rápido, mejorando su capacidad de comunicarse”, asegura Grace.
En etapa prenatal, la estimulación temprana al bebé se complementa con la psicoprofiláxis, que consiste en técnicas y ejercicios de preparación para el parto que ayudan a la dilatación y el fortalecimiento del suelo pélvico. “Lo que buscamos es que la madre tenga un parto natural, porque es como deberíamos nacer todos, pues la mujer está diseñada para ello”, dice Grace.

En todo este proceso la participación del padre es esencial. Guillermo, esposo de Diana, nos cuenta con emoción el momento del parto: “Yo fui apoyo de mi esposa, fue una experiencia muy bella, es inexplicable. Dios es tan perfecto al hacer eso”.

Grace asegura que cuando asisten papá y mamá a las terapias de estimulación temprana y psicoprofilaxis “se logra mayor unión, se fortalece el vínculo entre ambos y con su hijo”, dice “eso ayuda a que esta experiencia sea realmente maravillosa”.

“Como somos padres primerizos hay muchas cosas que no sabemos cómo hacer; éstas terapias nos ayudan a conocer y hacer que nuestro hijo vaya creciendo adecuadamente”, nos comenta Guillermo con convicción y recomienda una mayor difusión para que muchos otros padres se beneficien con esta atención que brinda el Hospital Andino.

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